miércoles, 11 de octubre de 2017

Excursión 371: Los pueblos del Valle del Lozoya

FICHA TÉCNICA
Inicio: Monasterio de El Paular
Final: Lozoya

Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  19,8 Km
Desnivel [+]: 261m
Desnivel [--]: 320 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua:
Ciclable:
Valoración: 
Participantes: 27

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















miércoles, 4 de octubre de 2017

Excursión 370: La Pedriza por la Calavera y los Molondrios

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino
Final: Canto Cochino

Tiempo: 7 a 8 horas
Distancia:  11,8 Km
Desnivel [+]: 853m
Desnivel [--]: 853 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua:
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 23

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta




PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Una vez más, con la habitual alegría de saludar a los amigos, hoy nos reunimos en La Pedriza un grupo más reducido de lo habitual formado por 23 senderistas en un día soleado y caluroso de otoño.

Iniciamos puntualmente el recorrido a las 10:30 en el aparcamiento de Canto Cochino, caminando por la margen izquierda del arroyo de la Majadilla en lo que será el tramo parcial más horizontal de todo el recorrido.

Avanzamos a paso lento hacia el Refugio Giner de los Ríos por una senda que transcurre de forma más o menos paralela al río, que se inicia en una explanada donde vemos la formación rocosa conocida como el “Cerdito”, pero posteriormente se transforma en un sendero invadido por las jaras que en sus primeros metros fue testigo de una primera incidencia, ya que nuestro amigo José Luis tuvo que entregarnos la bota de vino y regresar al aparcamiento, al sentirse indispuesto a consecuencia de un lumbago que venía arrastrando desde hace días.

La mencionada incidencia hizo que el grupo se fragmentara, provocando algunos retrasos en un trazado que no era muy evidente a causa de las distintas variantes, y desdoblamientos, que se proponían a nuestro paso.

En estos primeros compases, el grupo avanzado progresa bien, guiado por Paco Cantos en vanguardia, y acompañado en ésta tarea de dirección por Antonio, pero en formación algo irregular, hasta producir una considerable separación entre los dos subgrupos ya ostensiblemente divididos, cuya circunstancia obliga a un reagrupamiento en el Refugio Giner de los Ríos.

Seguimos caminando por el paisaje de granito típico de La Pedriza, pero todavía con bastante vegetación de matorral más propia de estas zonas bajas, y unos pocos minutos del refugio llegamos al Tolmo para reagruparnos nuevamente.

Continuamos ruta cruzando el arroyo de la Dehesilla y empezamos a subir por unas pendientes ya más pronunciadas y muy pronto nos encontramos “La Calavera”, perfectamente conducidos por nuestro gran guía de La Pedriza, Paco Cantos, siempre en cabeza del grupo, y ahora con Antonio cuidando la retaguardia, ambos muy apoyados en sus responsabilidades respectivas por Paco Nieto siempre comunicados por walkies.

Seguimos subiendo empinadamente hasta la pared que forma la base del macizo del Pájaro. Rodeamos este macizo en sentido de las agujas del reloj siempre ascendiendo. Pasamos por debajo de la Muela y se acentúan ya las pendientes de granito en un sendero desdibujado e irregular en el que Antonio, que camina cerrando el grupo junto a Ángel, Donaire, Antolín, Jesús C. y yo mismo, no tiene muy buenas sensaciones y decide tumbarse en el suelo para intentar recuperar el buen tono, al tiempo que ingiere varios geles e hidrata un poco. Pero lo más restaurador para Antonio, fue la estimulante conversación sugerida por Jesús C. y seguida luego por todos los presentes sobre inconfesables asuntos impropios de ésta crónica.

Es precisamente cuando reiniciamos la marcha que observamos a lo lejos un zorro que, no solo no nos muestra miedo, sino que se acerca a la carrera a nosotros y osa pedirnos sutilmente, y a su manera, el bocadillo montañero que come de la mano de varios de nosotros sustituyendo en esta excursión a los ausentes Teo y Lucas.

Dejamos atrás al zorro y reanudamos la marcha en una subida muy irregular, y divertida, entre rocas de granito de formas caprichosas y formaciones imposibles, con vegetación de pinos y encinas, y con un recorrido muy lento e interminable sembrado de varias trepadas y destrepadas más o menos comprometidas, pasos aéreos y bajo roca etc.

Conducidos por Paco Cantos, entramos en un estrecho canal que sube entre la torre de las Arañas Negras, a la izquierda, y el falso Molondrio, a la derecha. El canal tiene dos opciones: a la derecha una cueva estrecha y ascendente y por la izquierda trepada. Y nuestro guía de hoy decide que subamos por la izquierda en su propuesta de trepada, en su criterio acertado de evitar al grupo el paso por el estrecho y bajo túnel arrastrando sus mochilas.

Llegamos al paso más difícil en el que un reducido grupo que lo exploraba el año pasado no encontraba por donde pasar y resultó que el paso que les pareció más obvio no resultó ser el mejor y tuvo la desgraciada consecuencia de que Antonio se torciera el tobillo. Y ahora enfrentamos ese paso por el único lugar posible, pero con cierta dificultad.

Continuamos por varios pasos y trepadas de piedra. A la izquierda tenemos la Torre del Buitre, y allí enfrente tenemos el Cancho Buitrón y el Gran Molondrio, pero primero hay que bajar a un corral y después subir pasando una cueva hasta llegar al pie de Cancho Buitrón donde comimos y nos hicimos la foto de grupo en un precioso paisaje de rocas, pinos y encinas.

Reanudamos el recorrido, ya en la segunda parte de la marcha encaminándonos a la pradera de Navajuelos con excelentes vistas de muchos puntos de la Pedriza: El Mogote de los Suicidas, la Pared de Santillana, la Bola de Navajuelos, etc.

Al llegar a Navajuelos nos encontramos con el PR-M2 que seguimos hasta el Collado de la Dehesilla. Nos acercamos a la Bola de Navajuelos donde vimos un escalador en lo alto, al que aplaudimos varios y a continuación alcanzamos el “paso de las Llamas”, que lo afrontamos, unos pasando por debajo y otros por encima de las piedras. Y así llegamos debajo del gran obelisco de granito conocido como “Torro”.

Ya de regreso, y como vamos con bastante retraso, se decide regresar en dos grupos, los que tienen más prisa por bajar lo hacen pastoreados por Paco Cantos, entre los que me encuentro, y los más relajados bajan con Antonio.

A partir de aquí todo es bajada hasta el collado. La parte más empinada pasa por el risco de Mataelvicial, La bajada se hace dura por el sendero roto, el cansancio y las infinitas piedras que no se acaban nunca.

En interminable e infame bajada llegamos al collado de la Dehesilla y ya solo nos queda alcanzar el Tolmo, hasta Prado Peluca donde cruzamos el arroyo para descender por la autopista hasta Canto Cochino.

No se describe en esta crónica lo acontecido en grupo que bajaba con Antonio, pero a tenor de las fotos publicadas parece que hubo cansancio y una relajante parada en el collado de la Dehesilla, con ciervo y todo.

En esta ocasión no fue posible hidratarme con la tradicional cerveza debido a que el bar del aparcamiento estaba cerrado, pero los del segundo grupo, bien que lo hicieron en la plaza de Manzanares el Real.

Calificación: 5 sicarias por la variedad del trazado, singularidad del paisaje dificultad y belleza del recorrido. Inicialmente la valoración fue 5 plus o 5+1 , pero le descuento el 1 plus por el descenso de regreso por la inmunda pedrera que no aportó gran cosa, habiendo rutas alternativas más fáciles cuando lo esencial de la excursión ya se había disfrutado con nota de sobresaliente.
José Antonio D.

FOTO REPORTAJES

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Excursión 369: Río Guadarrama y Presa del Gasco

FICHA TÉCNICA
Inicio: Molino de la Hoz
Final: Molino de la Hoz

Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  12,3 Km
Desnivel [+]: 371 m
Desnivel [--]: 371 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua:
Ciclable: En parte
Valoración: 5
Participantes: 26

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RESUMEN
Arrancamos la ruta 369 del G.M.S.M.A. en el punto de encuentro, calle Azulón que en su fin cambia a calle Cigordo, final de una urbanización de Molino de la Hoz, vértice de tres términos: Galapagar, Las Rozas y Torrelodones. Hace una temperatura espléndida para haber iniciado el Otoño. 26 componentes, 4 mujeres, 22 varones y 3 perros comenzamos la andadura por el Parque Nacional del curso medio del rio Guadarrama siguiendo los pasos de Paco Nieto y otros senderistas de la zona que habían preparado el recorrido.

Nada más iniciar la ruta el sonido del río Guadarrama, que corre pobre por la escasez de agua. Hay dos ramales, uno primero que cruzamos por piedras y otro algo más complicado que atravesamos sobre un tronco haciendo equilibrios. Poco después de subir por una empinada cuesta, localizamos el sendero por el que caminamos rodeados de encinas, pinos, fresnos y enebros hasta llegar a la cantera de donde sacaron las piedras para la construcción de la Presa del Gasco, que con sus 93 metros de altura se consideró la presa más alta del mundo en su época.

Una vez en ella, impresiona la altura y ver cómo se van agrietando los muros que la componen. Carlos Lemaur, ingeniero francés, autor de esta presa nunca pudo ver terminada su obra, ni tampoco sus hijos que intentaron continuar el proyecto. En el año 1799 una tormenta destruyó el muro meridional y así se conserva hasta el día de hoy.

Continuamos el sendero, siguiendo el inicio del Canal de Guadarrama, que pronto dejamos para ascender por una exigente cuesta hasta dar con el Camino del Pardillo y descubrimos admirados la casa Panarrás, una bella construcción de estilo vasco desde donde se vigiló la batalla de Brunete y que en la actualidad se ha utilizado para algunos eventos y rodajes de películas de terror.

Las encinas van dando lugar a los pinos, y es en el pinar que hay frente a otra casa de renombre, la de los Enebrillos, donde paramos a tomar el tentempié, algunos hasta con mesa. Tras el apacible descanso, continuamos recorriendo el Camino del Pardillo, llamado así porque conecta Torrelodones con Villanueva del Pardillo, calzada por la que se proveía antaño a las múltiples tabernas y posadas de Torrelodones con el vino y viandas de ese pueblo.

Al poco llegamos a un lugar desde donde oteamos la torre del telégrafo, en la sierra de Guadarrama, que enlaza con la de Cabeza Mediana en Collado Mediano y ésta a su vez con la existente en Torrelodones y que desde aquí se ven casi alineadas.

Cruzamos por encima la via del tren y continuamos la marcha hasta alcanzar un cruce donde claramente se lee en un indicador de madera “Senda Las Marías”. Siguiendo un ligero ascenso llegamos a un extremo de esta urbanización, y tras cruzar un pinar, localizamos el torreón de los Lodones, atalaya del sistema defensivo omeya de la Marca Media, construida para vigilar los caminos que se dirigía hacia los pasos de la Sierra de Guadarrama y que cuenta con unas vistas muy bonitas del Palacio del Canto del Pico y de la bola del Mundo, donde nos hacemos las fotos del grupo.

Después iniciamos un descenso, y tras atravesar un túnel maloliente, entre piedras mojadas y resbaladizas, nos situamos por debajo de la vía del tren donde el recorrido se complica por las piedras y postes derribados de antiguas señales de las vías ferroviarias hasta alcanzar el canal del Guadarrama, claramente visible, que pretendía unir fluvialmente la ciudad de Madrid con el Océano Atlántico, trasvasando el agua del río Guadarrama al Manzanares, mediante la presa del Gasco, y por él anduvimos llegando, tras varias revueltas, a la antena desde la que se divisa el campo de golf de las Rozas.

El camino de regreso al lugar de origen fue rápido, siguiendo un sendero que bordea las Casa de la Isabela y que sigue la ladera izquierda del río Guadarrama. Había prisa porque todos deseábamos llegar a casa de Sol lo antes posible para comenzar con la barbacoa que tan amablemente nos había ofrecido, tomar una cerveza fría y disfrutar de tan sabrosos manjares. Un aplauso para la anfitriona y como no para los dos cocineros de la barbacoa, habéis dejado el listón alto…. Chapeau¡¡¡

Por el original y divertido recorrido, lleno de alicientes y de historia y final de fiesta inigualable, esta ruta se merece un 5.
Julia Sanper

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Excursión 368: Pico Santa Catalina

FICHA TÉCNICA
Inicio: Valdemaqueda
Final: Valdemaqueda

Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  16,6 Km
Desnivel [+]: 807 m
Desnivel [--]: 807 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: En parte
Valoración: 
Participantes: 29

MAPAS
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miércoles, 13 de septiembre de 2017

Excursión 367: Base FAMET y Cerro de San Pedro

FICHA TÉCNICA
Inicio: Colmenar Viejo
Final: Colmenar Viejo
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia: 4,8 Km 
Desnivel [+]: 371 m 
Desnivel [--]: 371 m 
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Baja
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 28

MAPAS 
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TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

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RESUMEN
Otro año más, y van diez, iniciamos la temporada posveraniega con la habitual subida al Cerro de San Pedro, en esta ocasión con dos novedades, la primera, que este año el GMSMA no se ha ido de vacaciones y ha habido excursiones durante todo el verano, la segunda, que el ineludible ascenso al Cerro de San Pedro iba a ser precedido de una visita a la base de helicópteros de las Fuerzas Aeromóviles del Ejercito de Tierra (FAMET), que se ubica precisamente a las faldas de nuestro querido cerro.

Concertado gracias a Jorge M, la visita a este centro de las fuerzas armadas, denominada oficialmente Base Coronel Maté, resultó todo un éxito. Guiados por un teniente, tuvimos oportunidad de conocer su cometido, equipamientos, historia y bastantes modelos de helicópteros, unos de museo y otros operativos. Ahora, cuándo los veamos sobrevolarnos en nuestras rutas, sabremos distinguir si es un Chinook, un apache o un Eurocopter.

Tras la instructiva visita, poco tiempo nos quedaba para la ruta, y como las peticiones de que nos subieran en helicóptero nos prosperaron, tuvimos que conformarnos con hacer una ruta corta, la más corta posible de subida y descenso al cerro, que no es otra que la que tiene por inicio la caseta de peones camineros del Alto del Mojón, en cuya explanada dejamos los coches, a mitad de camino entre Guadalix y Colmenar Viejo.

Iniciamos la marcha saltando la valla, paso obligado a la senda que en menos de 2,5 Km alcanza los 1425 metros del Cerro de San Pedro, esta vez con excelente tiempo, lo que nos permitió a poco de ganar altura contemplar la base de helicópteros del FAMET, de donde venimos.

El Cerro de San Pedro, retirado del resto de la Sierra de Guadarrama, vigila el acceso a Cuerda Larga y la sierra de la Morcuera y conforme ascendemos vamos teniendo vistas de ella, del embalse de Santillana y del viaducto del Arroyo del Valle, colosal obra para facilitar el paso del AVE de Madrid a Segovia.

Seguimos en todo momento la cerca que corre ladera arriba, entre peñas descuartizadas y algún que otro enebro, cuando nos encontramos con la mejor conocedora de esta ruta: Pilar Matellano. en la que para ella era su 3153 ascenso a este mítico cerro, lo que equivale a más de 15.000 kilómetros recorridos, algo así como ir 15 veces desde Madrid a París, ahí es nada.

Tras el respiro que supuso alcanzar el cerrillo de la Prestancia, acometimos el segundo tramo de rampa hacia la cumbre, en el que cada cual se acopló a sus ritmo de fuerzas, evidenciando que había gran diferencia de forma de unos con otros en este comienzo de temporada.

Ya en la cumbre firmamos en el libro de visitas que se guarda en un caja metálica junto al gran hito que corona el vértice geodésico, donde Nico nos contó su secreto para ahora ir siempre en cabeza: el cardo mariano, que al parecer y según nos contó tiene multitud de propiedades que le hacen ser bueno para casi todo.

Echadas unas risas y el convencimiento de que había que probar tan milagroso remedio, iniciamos el descenso, con cierta prisa porque se nos echaba encima la hora prevista para la comida. Éste lo hicimos volviendo por donde habíamos venido, tan rápidos, que enseguida estábamos en los coches y al poco en el restaurante Araleci, donde celebramos el fin de ruta, el comienzo de una nueva temporada, la décima, y el siempre gratificante reencuentro con los compañeros del grupo.

Así es que San Pedro protégenos de la lluvia en nuestras rutas de este año, y procura que no nos pase nada malo en ellas.

Por los complementos de esta ruta: la visita a la FAMET y el estupendo final con la celebración de la comida de confraternización, esta ruta la califico con un 4 sobre 5.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES
Foto reportaje de José María Pérez

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Excursión 366: Las rajas de Colmenar Viejo

FICHA TÉCNICA
Inicio: Colmenar

Final: Colmenar
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 17,3 Km 
Desnivel [+]: 209 m 
Desnivel [--]: 209 m 
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable:
Valoración: 4,5
Participantes: 17

MAPAS 
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TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN

El sábado me despierto con un mail enviado por Antonio a las 7h13 dónde me dice “el otro día, con la amenaza de las sicarias sobre mis piernas, se me olvidó comentarte si no te importaría hacer la crónica y asi vas ganando por goleada en este apartado”. Eso se llama actuar con nocturnidad y alevosía…

Así que aquí que estoy con mis ciento y pico de crónicas a mis espaldas, haciendo una más...

Ésta era la última excursión veraniega de este año 2017 y para celebrar tan importante acontecimiento, Antonio, a propuesta de José Luis y Teo, nos ha sorprendido con un original paseo por las Rajas de Colmenar Viejo.

Estas rajas son sencillamente antiguas canteras en medio del campo de dónde se extraía pórfido (roca constituida principalmente por cristales de feldespato y cuarzo) que se utilizaba para el adoquinado y que están, hoy en día, llenas de agua.

“De Colmenar Viejo procedían los adoquines de diabasa -pórfido verde oscuro- que pavimentaron las calles de Madrid a partir del siglo XVI. Muchos de ellos, tal vez millones, permanecen bajo el asfalto y afloran cuando surgen socavones u obras”.

Pero vayamos al relato de la excursión:
De nuevo, las mediciones de Antonio se quedaron muy cortas. Nos presentó la marcha como un paseito circular de unos 12km y 250 m de desnivel pero resultó ser mucho más largo: más de 17km a pleno sol de ocaso veraniego. Llegamos todos al lugar indicado por Antonio con tiempo suficiente para los besos y abrazos de rigor y a las 10h en punto, el Boss dio el pistoletazo de salida.

Nos adentramos en la zona llamada de la Bastiana por el camino de la Retuerta, con siempre como horizonte las bonitas vistas de la Pedriza coronada de su emblemático Yelmo. El sol empezaba ya a avisar de lo que iba a ser la tónica del día, mucho calor.

Pronto nos topamos con la primera raja, una hendidura en el suelo hecha por el hombre de varios metros de profundidad y que estaba llena de agua. Creo que nos quedó la duda de si era agua almacenada de lluvia o agua del subsuelo. A Teo eso le era indiferente y aprovechó para darse el primer baño del día. Seguimos caminando y aparecieron dos rajas más, todas muy parecidas y todas con agua.

Íbamos por el kilómetro tres cuando llegamos al puente que pasa por encima de la vía del antiguo ferrocarril Madrid Burgos, bien conocida por el GMSMA por haberla recorrido en otros puntos como por ejemplo Miraflores de la Sierra.

Actualmente en desuso, varios municipios del valle del Lozoya han invertido ya una buena cantidad de fondos para aprovechar dicha infraestructura ferroviaria y promover la restauración de un tren histórico denominado “Tren Turístico y Medioambiental Translozoya” que realizaría trayectos turísticos desde la capital. Su inauguración estaba prevista para este verano pero todo sigue paralizado por decisión de ADIF y Fomento.

Bajamos a las vías y después de recorrer un tramo por ellas nos salimos por la derecha para coger un camino en el que vimos una flecha amarilla que alguien dijo que indicaba que el Camino de Santiago pasaba por allí.

Volvimos a cruzar la vía del tren pero esta vez, por debajo y pronto llegamos a orilla del río Manzanares. Desde allí, asomaba por encima de la arboleda la bonita torre de la compuerta del embalse de Santillana y Antonio quiso llevarnos a verla de cerca.

De camino, vio una pequeña zona de sombra a la orilla de un riachuelo y decidió que era el sitio perfecto para tomar el tentempié. Efectivamente, un sitio idílico para protegernos del sol pero no tanto para el olfato pues era el agua que venía de una depuradora aguas arriba y parecía que ese día la tenían apagada.

Emprendimos de nuevo la marcha y pronto llegamos a la entrada del recinto de seguridad del embalse, donde nos encontramos con un gran letrero de prohibido el paso. Paco Nieto llamó por teléfono para preguntar si era posible entrar pero le dijeron que era imposible sin una autorización previa así que nos quedamos con las ganas.

He leído que en la actualidad, es muy difícil conseguir esa autorización:
“La torre fue acondicionada como museo en 1971 habilitando una pasarela sobre las aguas para facilitar su visita. En la actualidad se encuentra cerrada y ni siquiera es posible acercarse a sus inmediaciones, salvo en contadas excepciones”.

En 1907, Joaquín Ignacio de Arteaga y Echagüe (1870-1947), XVII duque del Infantado y, entre muchos otros títulos, Marqués de Santillana, decidió construir el Embalse de Santillana, conocido hoy día como la presa vieja.

En 1969 se construyó la presa nueva. Con una altura sobre cimientos de 40 m (unos 10m más que la vieja) y una longitud de 1355 m, la presa nueva duplicó la capacidad de almacenamiento del embalse pasando de 47 a 91 hectómetros cúbicos.

La presa moderna se antepone a la antigua. La estructura primitiva, formada por dos ramales en arco que cierran el valle, fue sumergida aunque quedaron al descubierto varios elementos arquitectónicos de gran singularidad como la torre de toma mencionada.

“Cuando el marqués decidió construir el Embalse de Santillana, pidió que la presa que iba a anegar el entorno del Castillo de Manzanares no desentonase con la fortaleza. Con tal fin volvió a contratar a Lampérez, el arquitecto que proyectó la restauración del castillo de Manzanares el Real”.

“En el punto de confluencia de ambas secciones situó la torre de toma que alcanza los 35 metros de alto y es de forma octogonal, la misma planta que tiene la torre del homenaje del Castillo de Manzanares. Al igual que ésta, se encuentra decorada con bolas de piedra en todos sus lados y, en el principal, tiene labrado un grandioso escudo del Real de Manzanares, una de las posesiones históricas de los duques del Infantado”.

“Con respecto al muro de contención, éste se asemeja a una muralla, con sus almenas, matacanes y torres defensivas adosadas”. Creo que esta infraestructura hidráulica merece ser motivo para una marcha del GMSMA. Habrá que intentar conseguir ese complicado permiso.

Con la decepción de no haber podido acercarnos a la famosa torre, volvimos sobre nuestros pasos hasta un puente que nos permitió pasar a la otra orilla del río Manzanares.


Unos 2 kms más adelante, llegamos a las ruinas de un batán:
“Los batanes son estructuras en las que se asentaba una próspera industria de la piel e hilatura usando agua como fuerza motriz de la instalación. El batán o pisón es una máquina ideada para batanar o abatanar las telas, para golpearlas. Cuando se quería que los paños tuvieran una mayor resistencia o un mayor grosor, al salir del telar se les conducía a los batanes donde sufrían este proceso”.

Estas instalaciones se abandonaron hace años por el descenso del nivel del río como consecuencia de la construcción del embalse de Manzanares. Aprovechamos este interesante lugar para hacer la foto de grupo que tuvo que repetirse tres veces porque Javier se empeñó en colocarse en lo alto de una piedra y no salía en el enfoque.

A escasos metros arribamos al Puente del Batán, nombre que toma del batán aguas arriba. De un único ojo y construido enteramente en piedra de granito. Aunque algunos le atribuyen un origen romano, data realmente de la Edad Media y ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de su historia como la de 1681 donde una riada obligó prácticamente a su reconstrucción. Jorge no quiso irse de allí sin hacer su ya famosa postura artística en lo alto del puente.

Continuamos la marcha por un camino árido y con el sol a su máxima potencia cuando Antonio vio unas piedras con unas sombras y dio la orden de parada para el “bocata montañero”. Todos lo agradecimos porque estábamos bastante calientes por fuera y por dentro. Dimos cuenta de nuestros manjares y de la poca agua que nos quedaba.

Cuando algunos aprovechaban para echarse una siestecita, apareció de repente un ex empleado de Telefónica, amigo de José Ramón y Paco Nieto que venía solo en bicicleta desde Colmenar Viejo. Viendo el recorrido, una verdadera hazaña, la suya.

Algunos pensaron llamar a la base militar de helicópteros para que vinieran a nuestro rescate pero los del GMSMA nunca se rinden y nos pusimos de nuevo en marcha. Otra vez la solanera, cruzar de nuevo la vía del tren saltando un par de muros y llegamos a la cuarta raja y luego a la quinta. Estábamos todos de rajas hasta la coronilla.

Con todas las existencias de agua agotadas (Los que les quedaban algunas gotas quisieron hacer negocio con ellas y pusieron precio a tan preciado tesoro!) , y cuando todos solo pensábamos y soñábamos con cervecitas y refrescos bien fríos apareció la sexta raja. La mayoría se acordaron de la madre de todas las rajas pero Paco Nieto y Antonio -que nos había vendido que habría baño- se empeñaron en buscar una entrada a la raja y la encontraron.

Fueron los primeros en meterse en la piscina improvisada y la mayoría, viendo las atractivas y limpias que eran sus aguas, siguieron el ejemplo. Yo me lo pensé un poco pero, al final, me decidí a darme un chapuzón que pensaba iba a ser placentero. Lo fue pero no me esperaba el agua tan fría, estaba congelada! Por cierto, últimamente está tomando fuerza en el GMSMA un movimiento naturista!

La verdad es que el baño nos dejó a todos como nuevos y los dos kilómetros que faltaban para los coches fueron mucho más llevaderos.

Solo para terminar con las famosas rajas, he visto el siguiente comentario en internet: “Una cantera ubicada en la zona de La Bastiana, junto al río Manzanares, fue cerrada tiempo atrás por el alcalde colmenareño: motoristas adolescentes saltaban sobre sus paredes diagonales y afilados tajos con sus ciclomotores; aquel arriesgado juego causó varios accidentes mortales”. Tampoco es recomendable pasear de noche por la zona pues esas rajas pueden ser unas trampas mortales.


José Ramón y Paloma, que venían de ser abuelos de su segundo nieto invitaron a las cervezas y refrescos y todos brindamos por Adrían deseándole todo lo mejor de este mundo, sobre todo buena Salud y mucha Felicidad. Lo celebramos en un sitio muy bonito, la cafetería de la Ermita de Ntra. Sra. de los Remedios y pudimos visitar su Ermita que alberga la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios, patrona de Colmenar Viejo.

Y entre cervezas y cervezas, algunos vimos el final de la etapa de la Vuelta Ciclista a España con un Contador colosal. Con una última mirada desde el Mirador de la Ermita a las vistas inigualables del embalse de Santillana, Manzanares el Real y toda la Pedriza, nos marchamos todos muy contentos a nuestras casas.

Puesto en contacto con la agencia internacional de Calificación de Senderismo Madi, tengo el placer de anunciar que esta prestigiosa agencia ha otorgado a esta 366ª excursión una nota de 4,5 sicarias por lo tranquila pero a la vez exigente, por su programa original y su buena organización y por lo bien que se lo han pasado todos los senderomagos asistentes.
Antolín

FOTO REPORTAJES