miércoles, 23 de mayo de 2018

Excursión 405: La Chorranca y Cerro del Puerco

FICHA TÉCNICA
Inicio: Pradera de Navalhorno
Final: 
Pradera de Navalhorno
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  14,7 Km
Desnivel [+]: 679 m
Desnivel [--]: 679 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 30

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Me toca organizar la ruta de esta semana por la baja forzada de nuestro boss, y ante varias posibilidades me decido por una sugerida por José Luis M. por los bosques de Valsaín, que prometía tener muchos alicientes.

En la Pradera de Navalhorno nos reunimos con la grata sorpresa de que Ángel Vallés se acercó a saludarnos y no perderse la oportunidad de hacernos la foto de grupo. Tras los saludos, comenzamos a caminar en dirección oeste en busca del viejo camino que antaño llevaba del palacio de la Granja a la pradera de Navalhorno y ahora es una prosaica pista de asfalto cerrada al tráfico y a las vacas mediante dos barreras.

Dejando una serrería a nuestra izquierda, avanzamos entre robles, que estrenan sus hojas, con rumbo noreste, hasta la primera bifurcación, en que tomamos el ramal de la derecha, el camino forestal de Majalapena, en el que a sus orillas se apilaban gran cantidad de troncos, la materia prima que dio origen a La Pradera de Navalhorno, por la creación del Real Taller de Aserrío, que surgió como alojamiento de los dependientes, jornaleros e industriales, procedentes del País Vasco, dedicados a la compraventa de pinos. En un principio, era una aglomeración desordenada de casas y talleres de madera, situada en una pradera pantanosa.

La economía y la cultura de este pueblo se basan en los oficios ligados al pinar: los gabarreros, que recolectan leñas muertas; los ganaderos, que conservan las variedades locales de vaca, los recolectores de setas, que complementan su administración doméstica, y últimamente del turismo rural.

Pasamos a la vera del arroyo de la Chorranca, al que cruzamos por el puente del Vado de los Tres Maderos, aunque de ellos hoy día no queda nada, al haberse transformado en uno de piedra. Las sombras del pinar y la agradable temperatura hacen que disfrutemos del paseo por la Tolla de los Guindos.

En la siguiente bifurcación continuamos por la pista de la derecha dejando el asfalto. A partir de aquí, la pista se empina cada vez más para faldear la Peña de los Acebos por su vertiente meridional, zigzaguea cercana al arroyo de los Neveros, por cuya fuente pasamos, y finalmente asciende hasta el collado previo al Moño de la Tía Andrea, inicio del último tramo a la Silla del Rey. El continuo ascenso hizo que más de uno comentase durante la subida eso de ¿Falta mucho?, ¿Pero no era un paseo?, ¿Cuándo se acaba la cuesta?.

Nos basta una trepada de diez minutos para alcanzar la puntiaguda cúspide del Moño de la Tía Andrea (1689 m). Allí, olvidado por todos salvo por los excursionistas, el sillón de piedra permanece arrumbado como una antigüedad inútil entre altos pinos silvestres, tan altos que apenas permiten vislumbrar retazos de la llanura segoviana, y de la Granja, migajas de la que otrora debió de ser una magnífica vista.

En un borroso epígrafe sobre el respaldo de la silla reza: “El 23 de agosto de 1848 se sentó S. M. Don Francisco de Asís de Vorvón”. Apenas dos años antes de la referida inscripción, en octubre de 1846, habíase malcasado con Isabel II, de la que era primo hermano, y nadie en la Corte daba un duro por su descendencia, pues se barruntaba que, sobre impotente, era cornudo, sospechas que luego serían desmentidas (o confirmadas, según) por los varios embarazos de la reina, quien, entre otros retoños, alumbró en 1857 al futuro Alfonso XII, trastatarabuelo de de nuestro rey actual, Felipe VI.

El descanso relajó los ánimos vengativos de los que sufrieron la subida. Desandamos el camino hasta el collado, continuando por la pista asfaltada que asciende, en dirección sur por Navapelegrín, donde la abandonamos para, internarnos en el pinar, sin senda evidente, a la busca del arroyo de la Chorranca y sus cascadas concatenadas, que desparramaban con estruendo su abundante agua, procedente, 300 metros más arriba, del puerto de los Neveros, donde nace.

Es todo un espectáculo contemplar cómo el agua se precipita por un cortado rocoso de 20 metros de altura y, acto seguido, tropieza con otro escalón que lo obliga a dividirse en dos chorreras gemelas, completando de esta forma un triple salto de belleza mortal, el más original y bello de la sierra.

Tras las innumerables fotos con la preciosa cola de caballo de fondo, continuamos el empinado descenso, con la certeza de que la belleza del lugar había justificado el esfuerzo de llegar hasta allí. Con el arroyo resonando a nuestra izquierda, descubriendo un buen rato después, al otro lado del arroyo, la vieja cacera que, procedente del arroyo de Peñalara, se descuelga en catarata por la brava ladera antes de unirse con el de la Chorranca y llevarse parte de su caudal hacia los jardines de La Granja.

Al perder la senda la pendiente, donde el arroyo de la Chorranca gira hacia la derecha en dirección este, paramos para buscar el mejor sitio para cruzarlo, encontrando para nuestra fortuna un rústico puente hecho con largos palos, que si bien no parecía muy seguro, nos facilitó el paso, con el aliciente añadido de la expectación creada por si si alguno iba al agua.

Siguiendo una tenue senda y luego una amplia pista descendimos. en dirección este, a la muy desconocida fuente del Ratón, enclavada en un íntimo rincón con mesa y banco de madera bajo la sombra de unos esbeltos pinos que hacen de este lugar un encantador oasis.

A pocos metros más abajo de la fuente, descubrimos la acequia que lleva el agua a la Granja, a la que seguimos durante unos metros, pero como nuestro objetivo era visitar la cueva del Monje, abandonamos la agradable senda, que da mucha vuelta, para buscar, campo a través la forma de llegar a ella, en dirección noreste, lo más rectos posibles.

Y ciertamente, comprobamos esa máxima del senderista que dice que no hay atajo sin trabajo, porque el empinado ascenso nos hizo sudar la camiseta. Yo por si acaso, nada más llegar a la pradera que ocupan el legendario dolmen de la cueva del Monje y un vivero forestal cercado con una rústica empalizada, me subí a lo más alto de la puntiaguda roca para evitar las malas tentaciones que escuché de partirle las piernas a no se quién que hacía de guía, aunque no veía yo muchas fuerzas para tamaña venganza, a no ser que fuera por encargo a nuestras temidas sicarias.

Tras recobrar el aliento, continuamos por la pista asfaltada de la izquierda en dirección norte y al acabar de dar una amplia curva, nos salimos a la izquierda para seguir la senda que nos llevaría al Cerro del Puerco, no sin antes despedir allí a las estrellas fugaces del día.

El Cerro del Puerco (1422 m) es una zona llana y abierta, con grandes lanchares graníticos y hermosas vistas, conocido sobre todo, por haber sido uno de los lugares en los que, durante la "Batalla de La Granja", en la Guerra Civil española, se produjeron unos cortos pero brutales combates, en los que aún hoy reconocibles fortificaciones que los franquistas habían levantado en el cerro, a marchas forzadas, fueron la clave del rotundo fracaso del ejército republicano de tomar esta posición y avanzar hacia Segovia.

Contemplando el hipotético escenario de la batalla y con unas inmejorables vistas de Cabeza Grande, la Cruz de la Gallega, Matabueyes, Valsaín, la Granja e incluso Segovia, nos tomamos los ya ansiados bocadillos, regados con las agradecidas botas de vino de costumbre.

Ya solo nos quedaba bajar a La Pradera por una desdibujada senda que pasa junto a un fortín y enlaza con una pista con un par de zetas que enseguida nos plantó en el camino de la Granja a la Pradera y de allí a nuestro punto de salida, frente al bar la Pradera, que ahora se llama La Tomasa, donde celebramos con frescas cervezas la finalización de esta bonita ruta, no tan sencilla como algunos esperaban, pero que seguro será de las que no se olvidan, espero que para bien.

Por todo ello, esta bonita excursión se ha merecido 4,5 estrellas.
Paco Nieto

FOTOS
Fotos de Ángel Vallés
Fotos de Antolín
Fotos de Enrique Cid
Fotos de José Luis Molero
Fotos de Julián Suela
Fotos de Paco Nieto

miércoles, 16 de mayo de 2018

Excursión 404: Las Pilillas de la Pedriza

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino
Final: 
Canto Cochino
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  9 Km
Desnivel [+]: 674 m
Desnivel [--]: 674 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 29

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta


TRACK

miércoles, 9 de mayo de 2018

Excursión 403: El río Eresma por Armuña

FICHA TÉCNICA
Inicio: Añe
Final: 
Armuña
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  17,9 Km
Desnivel [+]: 319 m
Desnivel [--]: 288 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 5
Participantes: 33

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta


TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

* Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
En esta ocasión el Gmsma iba a mi pueblo, Armuña, y yo tenía mucho interés en que fuese una excursión muy bonita, especial, que quedara en el recuerdo de todos los senderomagos. Creo que lo conseguimos, yo pasé un día muy agradable y entrañable recorriendo lugares que me traen muchos y buenos recuerdos. Gracias al Boss, todo estuvo muy bien organizado.

Al comenzar la marcha en Añe, vimos que el día elegido fue un acierto, pues el campo  nos recibió con todos los colores y olores desplegados. Hasta el río Moros, que cruzamos nada mas empezar la marcha nos sorprendió con mucha agua (desde que se construyeron los Ángeles de San Rafael, el caudal del río ha bajado considerablemente). Nada mas pasar el puente sobre el Río Moros nos adentramos en el Soto de Añe, donde nos maravillamos con un bosque de fresnos  de los más importantes de Europa. Vimos además que el Soto es el lugar donde los ganaderos llevan sus rebaños de ovejas en primavera y verano.

Proseguimos la marcha por nuestra senda que a la derecha tenia la Fresneda y a la izquierda el Pinar, donde observamos que la mayoría de los pinos tenían incisiones (picas) de las que se obtiene resina, aunque los del lugar la llamamos miera.

En España la especie más utilizada para la obtención de resina ha sido el pino resinero. Cuando los troncos tienen un diámetro de 30 cm, lo que tiene lugar cuando superan los 50 años de edad, se puede iniciar el resinado. A mediados de marzo se inician las labores, que consiste en hacer unas incisiones en el tronco. Esta herida provoca la supuración de la resina, que fluye por la incisión y resbala por el tronco en donde es recogida en un recipiente, el pote, que se vacía cada 15-20 días.

Las incisiones, también llamadas picas, se inician por la parte baja del tronco y cada año se extienden hacia arriba. A los cinco años el resinero da por agotada esa cara del tronco e inicia nuevas incisiones en otra parte del tronco. Así procede sucesivamente hasta que el tronco queda rodeado por cinco surcos. En este momento se da por terminado el aprovechamiento resinero del árbol. Los árboles son productivos entre 25 y 50 años, por lo que tienen una vida  en torno a 100 años.

El Ayuntamiento de Armuña tiene actualmente unos 20.000 pinos, cuya explotación cede a los resineros por 0,50€  pino/año.

Hoy en día la resina se utiliza para, adhesivos, tintas, barnices, esmaltes, pinturas, impermeabilizantes, productos de limpieza, bebidas, goma de mascar, productos para el control de plagas, aguarrás, disolventes, fragancias. También se utiliza en la industria farmacéutica para medicamentos anti-ulcerosos y  antibacterianos. En los últimos años se le han descubierto aplicaciones antivirales, anticancerosas e incluso para el tratamiento del SIDA.

Las provincias con mayor producción de resina son Segovia, Ávila y Soria. En los años 80 la actividad resinera se fue reduciendo hasta ser meramente testimonial. Todos los resineros que había en el pueblo desaparecieron. Sin embargo, a partir de 2010 hay un renacer de la actividad como consecuencia del incremento de los precios de la miera y el incremento del mercado de productos ecológicos y sostenibles.

Continuando con la excursión, inmediatamente llegamos a la desembocadura del Río Moros en el Río Eresma y al Molino de Hornos, cuya reparación del tejado ha permitido que no se derrumbe. A partir de aquí aceleramos el paso, alcanzando casi velocidad de crucero, y a las 12:00 en punto, paramos en el Puente de Hierro, para nuestro irrenunciable  Angelus.

El Puente de Hierro está en la Vía Verde del valle del Eresma, que ha recuperado el trazado del ferrocarril Segovia-Medina del Campo, que estuvo en activo durante más de 100 años, hasta los años 80. El itinerario rehabilitado transita desde Segovia hasta Olmedo, dividido en tres etapas de longitud muy similar, contando en total con 73 kilómetros para disfrutar en bicicleta.

Después del bocadillo, tras andar unos metros por la Vía Verde, y después de pasar por los Casares, antigua villa romana totalmente tapada por tierra para evitar espolios. Antonio cogió allí su coche para ir a recoger los cochinillos que teníamos previsto comer al final del recorrido. En el último momento deciden acompañarle dos de las personas más serias  del grupo para traer más comida y bebida, uno es músico y el otro concejal. Volver, volvieron, no diremos cómo ni cuándo.

El resto del grupo nos desviamos de la Vía Verde para acercarnos a ver el Molino de Caldillas, actualmente en ruinas, pero que de niño recuerdo ir con mi padre a moler trigo. El agua que movía el molino no era el del río Eresma, como podría pensarse, sino de un manantial que nace 50 metros más arriba, que además de abastecer de agua a Armuña y a Carbonero, suelta tanta agua que entonces permitía  incluso mover el molino.

Tras cruzar el arroyo, iniciamos el tramo final por el Duermo, antes de llegar a  la Ermita de Tormejón, por un agradable paseo, rodeados de chopos y pinos. Esta vez cruzamos el arroyo de Tormejón sin problemas, sin embargo hace quince día no pudimos pasar debido al caudal que traía.

Batiendo todos los récords, llegamos a la Ermita de Tormejón, el lugar mas emblemático de Armuña, tanto por el cerro donde se encuentra, un promontorio elevado sobre el terreno que le rodea y con cortes escarpados en algunas de sus caras;  como por lo que representa espiritualmente la ermita que alberga a la patrona del pueblo y es objeto de romerías. 

Sin embargo los cochinillos y sobre todo los transportistas de los mismos no tenían prisa por llegar. Decidimos, pues, ir a la Cueva del  Moro, donde al parecer ya en el Paleolítico  estuvo habitada.  La entrada estaba tan tapada por la vegetación que dudamos sobre su localización. Los más valientes, después de quitar con machete las zarzas, conseguimos entrar y andar unos cuantos metros por la misma.

Tras el esfuerzo decidimos ir al arroyo a refrescarnos y la Virgen de Tormejón obró un  milagro más y aparecieron en el arroyo  unas ansiadas cervezas. Muy agradecidos procedimos a beberlas, mientras nos apenábamos del resto, que no quiso venir.

Después de subir de nuevo a la ermita, vimos que había venido a vernos  Ángel V. el cual además de con su presencia nos obsequio con unas bonitas fotografías, que al día siguiente aparecieron en el programa del tiempo de TVE. Todo el pueblo está alborotado con este tema. Hasta le ha salido familia a Ángel.

A todo esto los cochinillos sin aparecer!!! Por lo que el grupo de Coros y Danzas del Gmsma nos obsequió, para hacer tiempo, con una Salve Rociera y una Jota Segoviana.

Cuando por fin aparecieron los cochinillos, con unos transportistas muy contentos,  se produjo una aglomeración en torno a la comida, que fue visto y no visto. Marcelo y yo que nos entretuvimos abriendo la puerta de la ermita,  nos tuvimos que conformar con unos huesecillos de cochinillo. Naturalmente la empanada ni la vimos.

Tras de la comida, después de retozar por la hierba, hubo  visita guiada a la ermita y después de ver el presbítero, las pinturas murales, la tribuna, incluso la cocina, analizamos detenidamente los capiteles que hay en la entrada, produciéndose un importante debate sobre las figuras que representaban. Unos defendíamos que era un macho cabrío fecundando a una hembra, y los más expertos que se trataba de una sirena mirando de frente. El debate terminó con una demostración práctica de Antonio y Rosa, que a mí me convenció. Al día de hoy el debate sigue en las redes sociales.

Finalmente emprendimos la marcha de casi tres kilómetros hasta Armuña, donde  compramos queso ecológico, paseamos por el pueblo y terminamos en la plaza del pueblo tomando unos refrescos.

Por la marcha, por el día tan estupendo, por los cochinillos, por los molinos, por la cueva del Moro, por la ermita de Tormejon,  por la sirena o el macho cabrío, no tengo más remedio que dar una puntuación de 5+++ sicarias.
Marcos Herrero

FOTO REPORTAJES
Foto reportaje de José María Pérez

FOTOS

miércoles, 2 de mayo de 2018

Excursión 402: Bailanderos y la Najarra

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de la Morcuera
Final: 
Puerto de la Morcuera
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  10,4 Km
Desnivel [+]: 600 m
Desnivel [--]: 600 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 8

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN

FOTOS

miércoles, 25 de abril de 2018

Excursión 401: Brunete y Castillo de Villafranca

FICHA TÉCNICA
Inicio: Brunete
Final: 
Brunete

Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  19,2 Km
Desnivel [+]: 118 m
Desnivel [--]: 118 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 5
Participantes: 47

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
En esta ocasión el punto de encuentro de los 47 senderomagos participantes de esta excursión fue la Plaza Mayor de Brunete, de claro estilo herreriano, que fue declarada Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid en 2016. Es el epicentro del casco histórico, desde el que parten las principales calles del pueblo, y también el pulmón de la vida de sus vecinos.

La alta participación en la excursión siempre es un indicativo de la escasa dificultad de la ruta y de que su finalización estará acompañada por comida a “mesa puesta” en algún restaurante de la zona, como contrapunto al habitual “bocadillo montañero”. Ignoro si éstas fueron las causas, pero lo cierto es que contamos con la presencia por primera de un alemán, Horst Zaun, amigo de Sol y que congenió perfectamente, como no podía ser de otra manera por su origen, con sus perros Twiter y Vito.

Una vez se comprobó la presencia de todos iniciamos la marcha hacia el Parque de Nuestra Señora de la Asunción, coronado en su centro por el “Templete” (quiosco de música), espacio para la cultura y el encuentro de los vecinos. Continuamos hacia el sur en dirección a la carretera M-600 que cruzamos para caminar paralelos a ella durante 300 metros; en ese punto encontramos unos de los búnkeres presentes en la zona y que constituyen la huella de una de las más famosas batallas de nuestra  guerra civil, conocida como la batalla de Brunete. 

Si bien hay que precisar que no visitamos todos, en total son 14 fortines, que aún se conservan y que están incluidos en el Catálogo de Bienes Protegidos de la Comunidad de Madrid. Los búnkeres de esta zona del municipio tienen forma abombada, signo inequívoco de que fueron construidos por el bando republicano.

Retrocedimos un poco sobre nuestros pasos y cruzamos una carretera a la altura del supermercado Aldi, -¡ay, que no se puede hacer publicidad!-, para establecer nuestro primer contacto con el medio propio del senderista, el campo. Nuestras primeras pisadas nos llevaron a otro par de búnkeres con las mismas características del mencionado anteriormente.

Tras recorrer 1.300 metros en dirección norte llegamos a la Fuente del Caño Nuevo, una de las fuentes del municipio de Brunete llenas de magia e historia. Está situada en el margen derecho de la carretera M-513 dirección Boadilla del Monte y tiene un siglo de antigüedad, aunque se cree que el pozo que la alimenta pudiera remontarse a épocas anteriores. Fue construida con un solo caño y en grandes bloques de granito tallados.

Hecha la visita a la fuente cruzamos la carretera M-513 para atravesar la finca de Los Pilares y enlazar con un camino sin nombre, ahí dejo eso para los amantes de los bautizos, en la finca de las Hoyas. A lo largo del mismo pudimos disfrutar del contraste del amarillo de las flores con el verde de los prados, especialmente acentuado por las lluvias con las que en las últimas fechas hemos sido agraciados.

Nuestro rumbo nos llevó hasta el arroyo del Alamillo que cruzamos en la confluencia de nuestro innombrable camino, no por nada, sino porque como ya he dicho no tiene nombre, con el Camino de las Vacas. No abandonamos nuestro camino, al que ya tomamos cariño, para llegar a la Urbanización El Valle de Los Rosales dónde está ubicada la casa de Marcos Cid.

Allí hicimos un punto y seguido a nuestra ruta porque Marcos, con motivo de su cumpleaños, nos quiso agasajar con un impresionante aperitivo a base de los productos, que con su pericia busca en el campo: acederas, que he de confesar es la primera vez que comía, espárragos, boletus y otras setas. ¡Magnifico aperitivo en inmejorable compañía!, ¿qué más se puede pedir? Quiero aprovechar esta tribuna, con la que he sido agraciado en esta ocasión, para trasladar nuestro agradecimiento  a Marcos y eespecialmente a su mujer, Maite, por la hospitalidad con la que fuimos recibidos en su casa,  y prueba de que este sentimiento era compartido por todos, le obsequiamos con una caja de lápices para que continúe decorando nuestras excursiones con sus fantásticos dibujos. Grandes Maite y Marcos!  Os queremos!, que diría Fernando Sangüesa.

Todo lo bueno se acaba, así que retomamos nuestra marcha dirigiendo nuestros pasos al suroeste para buscar el Camino del Olivar del Veliso. El día era muy caluroso teniendo en cuenta la época del año en la que estábamos, así que pronto, cada cual a su manera, iniciamos nuestro particular calvario, pero entre los penitentes llamaba la atención uno de ellos: José María Mascaraque. Me explico, José María en un acto que le honra, cuando salimos de la casa de Marcos cogió una bolsa de botellines, vacíos eso sí, para tirarla en un  contenedor de basura. El caso es que el contenedor no aparecía y José María no pudo cumplir con su propósito hasta, según mis cálculos, 8,5 Km después. Posiblemente pueda tratarse de nuevo récord Guinness de transporte a pie de botellines!!!

Bueno que me enrollo; hecho este pequeño inciso, prosigamos la ruta. Una vez en el citado camino nuestro rumbo cambió a sureste y a unos 300 metros abandonamos el término municipal de Brunete para adentrarnos en el de Villanueva de la Cañada. Tras 400 metros más de andadura, con las vistas de los campos de colza en flor, parece que el olivar cambia de dueño adoptando nuestro camino el nombre de su propietario y pasar a llamarse camino del Olivar de Benito.

Finalmente, 200 metros más allá, nos adentramos en el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama. El paisaje cambió a partir de ese momento emergiendo de los prados un gran número de encinas, circunstancia que ayudaba a mitigar el calor creciente de la mañana. Dirigiéndonos ahora hacia el oeste dejábamos a nuestra derecha los cerros de Las Vacas y de La Mocha, para llegar después de 2 Km de marcha y con las vistas del Castillo de Villafranca como testigo, a las inmediaciones del río Aulencia; justo detrás se encuentra la estación de seguimiento de satélites de Villafranca del Castillo, el equivalente del centro de Robledo pero de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Giramos a la derecha, para seguir nuestra marcha por la margen derecha del río plagada de fresnos de gran porte hasta llegar al punto donde el Aulencia desemboca en el Guadarrama. Unos metros más allá encontramos una tubería sobre el río, la intención era cruzarle, pero visto lo peligroso que podía ser, desestimamos hacerlo. 

Solo quedaba retomar nuestros pasos para llegar a las proximidades del castillo de Villafranca donde realizamos nuestra consabida “foto de grupo”.  El Catillo de Villafranca, también llamado de Aulencia, se erige sobre una loma denominada cerro Horcajo. Se trata de una construcción fortificada de tipo mudéjar castellano, en la cual se presume que pudo vivir el jefe árabe de la zona. Su construcción no está fechada. La primera referencia al castillo se encuentra en un testimonio de Don Alfonso, en Madrit (Madrid), en el año 1450, donde se le nombra como fortaleza; más información para los curiosos aquí

Un último vistazo al castillo para iniciar el camino de vuelta a Brunete. Tomamos dirección noroeste por una senda que discurría paralela al río Aulencia, pasando por el Barranco de los Muertos. A unos 600 metros, cuando la senda llegó a las inmediaciones del Barranco del Molinillo, la abandonamos para tomar otra menos marcada que discurría, dirección oeste, paralela a este último barranco, que constituye el curso del arroyo de su mismo nombre, seco en esta época del año como pudimos comprobar cuando tuvimos que cruzarlo. Un giro a la izquierda, para tomar rumbo sur, y una  ligera ascensión nos llevaría de nuevo a los caminos transitados horas antes, los caminos de los Olivares sean éstos de quien sean: Benito o Veliso que tanto monta!

El camino nos condujo, después de 4 Km en los que el calor empezaba a hacer mella en nuestros cuerpos, hasta la glorieta Olímpica de Brunete. Ya sólo restaba lo más sencillo, llegar hasta el restaurante “El Rincón de Brunete” para dar buena cuenta, por este orden, de cervezas, entrantes y paella. Puesto que celebrábamos cumpleaños no podía faltar en el menú una tarta, pero no una tarta cualquiera, sino una muy especial elaborada por Ana Chini para la ocasión, y que nos permitió comprobar sus excelentes dotes de repostera.

Durante la entrañable comida, como todas las que se celebran en este grupo, recibimos la visita de los nietos de Enrique, que residen en el pueblo y no querían dejar pasar la ocasión de ver a su abuelo vestido de faena.

Calificación de la ruta: 6 sicarias. Sí, ya sé que la nota máxima es el 5, pero en esta ocasión y saltándome las normas establecidas por la organización, considero que no se pueden calificar con menos iniciativas como la de Marcos. Gracias y felicidades!!! 
José Luis Benavete