miércoles, 15 de noviembre de 2017

Excursión 376: La Pedriza por el Carro del Diablo y Puente de los Poyos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino
Final: Canto Cochino

Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia:  11 Km
Desnivel [+]: 743 m
Desnivel [--]: 743 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 45

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Quedamos en Canto Cochino, para realizar esta bonita excursión por la Pedriza, con gran asistencia, mayor de la que esperaba, porque en otras excursiones la palabra "Pedriza" había provocado desbandada general, pero en esta ocasión un adjetivo dedicado en la convocatoria de la ruta como "llevadera", obró el milagro de participación.

En el aparcamiento gran agitación, con caras que hacía tiempo no nos acompañaban por estar superando heroicamente enfermedades innombrables y otra nueva, la de Mariola, bienvenida. Con ganas de aprovechar el excelente día que teníamos por delante iniciamos la ruta cruzando el Río Manzanares por el puente de madera, mientras el agua se hacía escuchar a nuestro paso.

Giramos a continuación a la izquierda para seguir el PR-M1, que al poco tuvimos que dejar por estar cortado por tala de árboles, pero que enseguida recuperamos para después abandonarla definitivamente para seguir por una senda en desuso que va directa al risco del Cáliz, pero que dejamos al alcanzar unos riscos del mismo nombre porque estaba medio tapada por los arbustos lo que la hacía impracticable.

Tras la breve parada de reagrupamiento, continuamos hacia el este, en busca del antiguo PR-M1, al que llegamos a campo a través. La empinada y algo erosionada senda nos llevó directos, en dirección norte, hacia el Cancho de los Muertos. En los riscos que éste tiene enfrente paramos a tomar el tentempié de media mañana, disfrutando de unas estupendas vistas, del propio Cancho de los Muertos, desde donde cayeron, según cuenta la leyenda, en el transcurso de una pelea, el bandolero llamado Barrasa y uno de sus secuaces de la banda de los Peseteros. Y miráramos donde miráramos, muchos otros riscos que nos empiezan a sonar familiares a fuerza de identificarlos.

Poco nos quedaba para alcanzar el Collado del Cabrón (1304 m), donde nos hicimos la foto de grupo, una vez agrupados de nuevo, aprovechando la presencia de unos monitores que acompañaban a una multitud de chavales. Estamos en una encrucijada de caminos que cruzan el collado de oeste a este y de norte a sur. Aquí los que tenía prisa por regresar a Madrid se quedaron para realizar una ruta más corta y seguro que más "llevadera" que la que hicimos el resto, que para acometer el segundo tramo de la excursión, seguimos por el más occidental de los senderos, sin abandonar el PR-M1 que traíamos.


Continuamos, por tanto, en dirección noroeste hasta llegar a los pies del Canal del Pajarito, tras cruzar el arroyo del Risco, que estaba completamente seco. Conforme avanzamos, la senda va adquiriendo mayor pendiente, a la vez que aumenta el número de grandes moles con caprichosas formas, entre pinares y vegetación intensa. Cuanto más ascendemos, más disfrutamos de bonitas vistas de la Cuerda Larga y el valle del río Manzanares. Mirando atrás podemos contemplar las espectaculares vistas al sur de Peña Horcajo, el característico Cáliz y El Cancho de los Muertos que desde aquí ya no nos parece tan imponente, y a nuestra izquierda, la inconfundible silueta de la Maliciosa.

El desfiladero es un paso imponente de unos 70 metros de longitud y 40 metros de desnivel, donde se encuentra El Pajarito (1504 m), La Vela, El Castillete o Galisol (1534 m) y La Campana (1569 m), que se abre entre estos míticos riscos. Tras una y otra trepada, que cada cual salva como puede, alcanzamos en su cumbre el Jardín de la Campana, una especie de patio, rodeado de bloques de granito, entre pinos jóvenes que está a 1500 metros. El sitio tiene mucha magia, en él esperamos a estar todos mientras disfrutábamos de unas vistas increíbles, al fondo asoma el Embalse de Santillana y, a lo lejos, se adivina Madrid.

Desde allí, continuamos ascendiendo entre riscos, pasando junto al Cancho de los Buitres, el Collado de la Canaleja y bordeando el Carro del Diablo, y tras pasar por el Collado de la Romera, fuimos a dar a La Diligencia, que bordeamos por la derecha para proseguir por el PR-M1 hasta abandonarlo poco antes de llegar a las Milaneras, en el desvío, que sale a la derecha entre robles, continuando por un tramo con apenas algún hito por los que guiarse, para alcanzar el Puente de los Poyos por su cara norte.

Tras las interminables fotos con tan peculiar marco de fondo, y sobre el cual algunos llegaron a posar, procedimos en fila de a uno a descender por su empinado talud para, en su base, parar a tomarnos los bocadillos.

Tras el descanso, descendimos el puente y el lanchal de la Majada de Quila para continuar por una senda bien definida, pasando por una covacha y al poco llegar a la senda forestal del Collado Cabrón al PR-M2, giramos a la izquierda, continuando hacia la zona de Los Llanillos, hasta cruce con el PR-M2 conocido como Cuatro Caminos.

Desde este cruce de caminos, descendimos siguiendo el PR-M2, pasando junto al Arroyo de los Poyos, y el de la Ventana hasta llegar al desvió del Refugio Giner, prosiguiendo por la Autopista de la Pedriza hasta llegar de nuevo a Canto Cochino.

Las cañas de celebración las tomamos en el bar del picadero que hay a la entrada de la Pedriza, en el que gustosamente invité para celebrar mi cumpleaños, junto a Pepa, Luz, Julián y Ángel, recientes condecorados con estrellas.

Por lo divertida y emocionante de esta ruta con cierta dificultad pero con muchas sorpresas, esta excursión merece ser puntuada con la nota más alta, 5.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Excursión 375: Jardines y Cerros de Aranjuez

FICHA TÉCNICA
Inicio: Aranjuez
Final: Aranjuez

Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia:  14,3 Km
Desnivel [+]: 206 m
Desnivel [--]: 206 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua:
Ciclable:
Valoración: 4
Participantes: 41

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
No pudo ser más acertada la elección de este día de oro para dar un paseo por los jardines y cerros de Aranjuez, siguiendo un recorrido en el sentido de las agujas del reloj. Una ruta botánica buscando el murmullo del agua de las incontables fuentes escondidas entre los árboles, en contraste con los pelados cerros que rodean a este oasis casi olvidado por los senderistas, mucho más obsesionados con la Sierra de Guadarrama.

Reunidos frente al Palacio Real, Antonio nos dijo que no puede hacer la ruta por estar medio griposo, encomendando a Julián S. y a mi el guiar al numeroso grupo por el recorrido que había diseñado. Por si perdíamos a la mitad, allí mismo, nos hicimos la foto de grupo, No obstante, nos acompañó en los primeros metros del recorrido a lo largo de la ría, hasta las puertas de los jardines de la Isla.

Tras un vistazo al río Tajo, con más caudal del esperado, cruzamos estos bellos jardines, pasando junto a todas sus fuentes, de las cuales, la del regordete Baco subido a un tonel de vino fue la más exitosa a la hora de las fotos, ¿por qué sería?.

Salimos de estos jardines para continuar por los del Parterre, que adornan la parte posterior del palacio, y en el que se encuentran las fuentes más grandes, la de Ceres y la de Hércules. Pero lo mejor estaba por venir, los jardines del Príncipe, uno de los mayores jardines de Europa, con una superficie que ronda las 150 hectáreas.

Por la puerta del Embarcadero, la más próxima al Palacio, pasado el restaurante El Rana Verde, entramos a este otoñal edén, poblado de majestuosos plátanos, tilos y castaños de Indias, así como viejos oriundos de América: liquidámbares, ahuehuetes, pacanas, caquis de Virginia...; árboles monumentales que, ahora en otoño, extienden toda su gama de colores cálidos de su inmensa paleta –amarillos, ocres, dorados y rojizos–, que realzan su porte y belleza.

Y es que, estos jardines concentran la mayor cantidad de árboles singulares de la región, desde que en 1772 comenzaron a formarse por deseo del entonces príncipe y luego rey Carlos IV, diseñado en parte por el arquitecto Juan de Villanueva y en parte por el jardinero Pablo Boutelou.

Recorriendo sus simétricas calles, atravesando el jardín Anglo-Chino, llegamos a la joya de este paraíso, el Jardín Chinesco, de especial encanto, en el que se yerguen, a la orilla del romántico estanque, varios ahuehuetes, el mayor de los cuales mide 46 metros y tiene casi 300 años.

Abandonamos el Jardín Chinesco hacia oriente, por el lado del templete de mármol, para luego seguir hacia el norte, en dirección al río, contemplamos una hermosa alineación de portentosos liquidámbares, cuyas hojas amarillas y rojas eran pura poesía.

Reconfortados por una nueva visión del río Tajo, la última de hoy, nos internamos por una senda que cruza un bosquete sombrío, cuajado de yedra e irrigado por una fangosa ría, con puentecillos de madera, que sin duda es el rincón más romántico del jardín y que da paso al Huerto del Francés, antesala de la casa del Labrador, palacete de Carlos IV y María Luisa de Parma lleno de caprichos en su interior. Junto a él, paramos a tomar el tentempié de media mañana.

Reanudada la marcha, salimos por la puerta de la Plaza Redonda, donde nos esperaba Antonio con Marjorie, a la que había recuperado para hacer la ruta, tras llegar tarde al punto de encuentro. Antonio, Manuel y Toñi, felizmente recuperada para el grupo, tras su titánica lucha,-valiente ella-, se volvieron hacia el restaurante donde comeríamos, el resto enfilamos la calle que frente a la puerta asciende hacía los cerros.

Por la empinada calle de la Alhambra de Granada llegamos a donde termina el rosado ladrillo y comienza el gris paisaje de unos cerros que dominan la cara sur de Aranjuez, donde en tiempos de la Guerra Civil, colocaron fortines y cañones para la defensa de la ciudad.

Hasta alcanzar los fortines seguimos una serpenteante senda que llega justo hasta éstos parapentes, de privilegiadas vistas, en cuyas proximidades se encuentra el vértice geodésico de Valdelascasas, situado a tan solo 641 metros de altura, pero que no por eso desmereció en fotos subidos al mismo.

Continuamos por el borde del acantilado, en busca de la vereda de Ontígola, bordeando una finca de lejos para evitar a una señora con muy malas purgas, que unos días atrás echo de mala manera a Antonio cuando preparaba la ruta. Y efectivamente, de lejos la vimos en jarras, desafiante, junto a un perro que no paraba de ladrarnos, se ve que gasta el mismo humor que su dueña.

Junto a olivos y encinas, descendimos por una senda que nos llevó a la carretera de Ontígola, que cruzándola, nos puso junto a otro oasis, el Mar de Ontígola, el embalse que Felipe II mandó construir para abastecer de agua al jardín de la Isla y sus muchas fuentes y que en 1635 fue utilizado como lago de recreo real, con isleta para montar fiestas y cacerías, atarazana para falúas, jardín y coso taurino.

A punto estuvo de perderse este paraíso de aves si no se hubiese declarado reserva natural en junio de 1994 para evitar su alarmante deterioro, y que hoy visitan los aficionados a la ornitología, gracias a la torre de observación de aves y su senda ecológica, habilitada en sus dos kilómetros de orilla.

Desde allí, sólo quedaba regresar al Palacio, lo que hicimos siguiendo una senda medio tapada de juncos en su primer tramo. La mitad del grupo continuó hacia la plaza de toros, mientras otros, con más ganas de andar, remontaron un par de cerrillos con amplias vistas de Aranjuez.

En el restaurante La Ribereña comimos y reímos con la celebración de la entrega de medallas pendientes, muchas, que pusieron el broche de oro a esta relajada y bonita excursión otoñal, que bien se merece ser calificada con 4 sicarias.
Paco Nieto

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Excursión 374: Hayedo de San Lorenzo y Pico Abantos

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Lorenzo de El Escorial
Final: San Lorenzo de El Escorial

Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia:  13,8 Km
Desnivel [+]: 807 m
Desnivel [--]: 807 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 22

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Para admirar los colores otoñales de las hayas y recrearnos con las impresionantes vistas que siempre proporciona el Pico Abantos, nos reunimos 22 participantes en el aparcamiento del Euroforun Felipe II. Dos de ellos nos acompañan por primera vez, Marjorie y Alex, bienvenidos.

Vamos a recorrer uno de los sitios emblemáticos del Real Sitio de El Escorial y su Monte Abantos, declarado Paisaje Pintoresco en 1961, que alberga un impresionante pinar de repoblación de más de cien años de antigüedad, ordenado con criterios paisajísticos, con pino resinero y laricio en las partes bajas y pino de Valsaín en las altas. Junto a ellos otras especies introducidas como las que se encuentran en el recorrido: hayas y alerces.

Iniciamos la ruta subiendo por las escaleras que dan a la explanada del Euroforum, bello edificio remodelado en 2013 en el que se organizan eventos y cursos de formación. Lo dejamos atrás y en la curva, giramos a la izquierda, para subir unos escalones y seguir una empinada senda que bordea el casi vacío embalse del Romeral.

Enseguida se hacen notar un murmullo de fondo "¿va a ser así toda la excursión?, que no nos ha dado tiempo a calentar". Menos mal que pronto alcanzamos una pista, y más adelante la carretera que sube al Puerto de Malagón, moderándose algo la pendiente, sofocando así la revuelta.

Dejamos la carretera y nos internamos por la izquierda en una bonita senda para seguir ascendiendo entre pinos y alguna que otra haya, pasando por el Mirador de los Alerces, con bonitas vistas del valle que se prestan a encuadres maravillosos en las fotos.

Desde el mirador, continuamos ascendiendo para disfrutar del pequeño pero precioso hayedo que repoblaron los estudiantes y profesores de la Escuela de Ingenieros Forestales desde 1870, y que escondido entre pinares es muy desconocido para la mayoría de los madrileños, pero que tiene unos hermosos ejemplares que nada tienen que envidiar a los del Hayedo de Montejo, que con sus 250 hectáreas de hayas, es el más popular en la Comunidad de Madrid. Éste de San Lorenzo está mucho más cerca, sin restricciones de acceso y de irresistible belleza.

Son árboles procedentes de una replantación del siglo pasado que han logrado adaptarse y prosperar a pesar del ganado vacuno de la zona y que han sembrado el camino de árboles jóvenes. Su cifra se sitúa por debajo del centenar, mayoritariamente en este camino que sube hasta el Puerto de Malagón, conocido como el Camino de los Gallegos.

Sin duda, la mejor época para visitar el Monte Abantos y realizar esta ruta es en esta época de otoño, entre finales de octubre y principios de noviembre. En esta estación, la variedad cromática y la intensa gama de dorados que bañan el monte nos resultará mágica y de encantador atractivo, sobre todo en los árboles de hoja caduca, como el haya o el alerce.

Alcanzamos el Mirador de los Alerces, llamado así por encontrarse árboles de este tipo en la zona. Tras la breve parada el mirador para disfrutar de sus infinitas vistas, continuamos disfrutando de un paseo repleto de tonalidades ocres, rojas y amarillas, con extraordinario valor ambiental, pasando junto a la Fuente del Trampalón y su bonito humedal.

Proseguimos la ascensión para salir otra vez a la carretera del puerto, pasamos junto al Descansadero de Malagón, un ramal de la Cañada Real Leonesa, desde el que enseguida alcanzamos el puerto del mismo nombre, con amplias vistas hacia el valle y embalse del arroyo del Tobar.

Desde allí, tras una curva, giramos a la derecha, por una senda que enlaza con la pista que lleva al pico Abantos, desviándonos de ella al poco para acercarnos a la estilizada y blanca cruz de Rubens y disfrutar de las magnificas vistas que desde el risco en el que está instalada se tienen.

El sencillo monumento recuerda el paso por estos montes de Pedro Pablo Rubens, que además de excelente pintor era diplomático, lo que le trajo a Madrid en septiembre de 1628, en un intento de mediar ante el monarca Felipe IV para que España alcanzase la paz con Inglaterra. En una salida al Escorial tuvo tiempo de encaramarse a lo alto de este risco para pintar desde aquí su conocida vista del Monasterio.

Alcanzada de nuevo la la pista, proseguimos por ella hasta llegar a un desvío que cogimos a la izquierda, por una senda bien marcada (GR-10), que desemboca en el Pico Abantos desde donde contemplamos El Escorial, su monasterio, Las Machotas y toda la planicie de Madrid. De allí, continuamos por una pequeña pero visible senda hasta la pista para llegar al Risco de San Benito, en la Solana de Enmedio, donde una caseta forestal nos hace de excelente mirador.

Tras contemplar sus vistas, desandamos el camino hasta alcanzar un risco donde la mayoría se había quedado para contemplar el despegue en parapente de unos valientes. El espectáculo, por no esperado, nos sorprendió a todos, y ver despegar en pocos metros hacia el abismo a los arriesgados paracaidistas nos puso el vello de punta.

Después del hermoso espectáculo y haber dado cuenta delos bocadillos, continuamos por la senda que baja entre pinos a una pradera donde esta la Fuente del Cervunal y cruza el Camino de Abantos, coincidente con el GR-10. Hecha la foto de grupo, tras recuperar a unos cuantos que habían ido a por setas, seguimos por la izquierda para descender entre el Arroyo del Romeral a la derecha y la Solana de Enmedio y Solana de la Barranquilla, a la izquierda, senda que en su mayoría es amplia y cómoda, con bastantes zetas que hicieron más llevadera la bajada.

Tras pasar un paso giratorio y llegar a una pista de tierra, que cruzamos un poco más adelante, continuamos por una pista asfaltada, que también cruzamos, para alcanzar el arroyo del Romeral, que cruzamos en dirección a la Horizontal, pista que seguimos por varias de sus revueltas hasta dejarla para llegar rectos al restaurante La Horizontal, donde disfrutamos de las cervezas de casi fin de ruta.

Ya solo faltaba recorrer los escasos 400 metros que nos quedaban para llegar de nuevo a los coches, bajo la presa del Romeral y dar así por finalizada la ruta.

Por lo bonito del recorrido, pleno de colores otoñales y las vistas que proporciona, esta excursión se merece 5 estrellas.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES

miércoles, 25 de octubre de 2017

Excursión 373: Otoño en La Granja de San Ildefonso

FICHA TÉCNICA
Inicio: Pontón Alto
Final: Pontón Alto

Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  15,5 Km
Desnivel [+]: 426m
Desnivel [--]: 426 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua:
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 41

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














miércoles, 18 de octubre de 2017

Excursión 372: Las Hoces de Pelegrina

FICHA TÉCNICA
Inicio: Pelegrina. Guadalajara
Final: Pelegrina. Guadalajara

Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia:  7,6 Km
Desnivel [+]: 243m
Desnivel [--]: 243 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua:
Ciclable:
Valoración: 
Participantes: 14

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN