domingo, 5 de junio de 2016

Excursión 300: Castro Valnera desde Lunada

FICHA TÉCNICA
Inicio: Estación de esquí de Lunada
Final: 
Estación de esquí de Lunada
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  10 Km
Desnivel [+]: 553 m
Desnivel [--]: 553 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 8

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta
























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Mientras degustaba una estupenda y ligera comida de cocido de garbanzos y carrillada de ternera, disfrutando de la compañia de mi querido GMSMA, mi admirado amigo Paco N., me daba la ”grata” noticia  de que había sido elegido para elaborar la crónica de la subida al Castro Valnera...y allá vamos.

El pasado domingo día 5 de Junio de 2016, un selecto grupo de ocho valientes, haciendo caso omiso a las recomendaciones de Miguel Ángel L., quien con criterio experto y responsable, teniendo en cuenta la gran dificultad que entrañaba la ruta que nos proponíamos hacer esta mañana, trataba en vano de hacernos desistir de nuestra firme intención de coronar la cima mas alta existente entre los Picos de Europa y los Pirineos, el llamado Castro Valnera, en la que iba a ser, sin saberlo, la excursión 300 de este maravilloso grupo de amigos que componen el GMSMA.

Nos despedimos del resto de compañeros que realizarían distintas actividades culturales y turísticas  por la zona y con buen ánimo y muy motivados, a las 09,30 horas salimos de la plaza del encantador pueblo de Espinosa de los Monteros en dirección a la Estación de esquí de Lunada, lugar donde daría comienzo la dura ascensión.

En el kilómetro 8,5, del puerto de Portillo de Lunada, dejamos aparcados nuestros coches, bajo la vigilancia del imponente radar estratégico, perteneciente al Escuadrón de Vigilancia Aérea nº 12 (EVA 12), ubicado entre las provincias de Burgos y Cantabria y que tiene como misión fundamental la defensa aérea nacional.

Con cierta inquietud a consecuencia de la dureza de la ruta, comenzamos a caminar en dirección suroeste, guiados por la inestimable experiencia y conocimiento de Javier L, hermano de nuestro compañero Miguel Ángel y también por la grata compañía de la simpática, amigable y hospitalaria Inmaculada P., hermana de nuestra querida Mari Ángeles.

Desde aquí partimos en dirección suroeste, dejándonos guiar por los caínes (hitos) de la peligrosa senda, plagada de torcas (agujeros y pozos kársticos), algunos de ellos de gran profundidad, que nos obligaban a caminar poniendo gran atención y extremo cuidado, pues al menor descuido podríamos ser tragados por alguno de ellos y desaparecer para siempre en tierras burgalesas.

Remontando la loma que divide las provincias de Burgos y Cantabria, en un primer repecho alcanzamos a ver la cima del Pico La Brena y desde aquí, ya tomamos conciencia de la dura ascensión que nos esperaba hasta tener cerca el Canto Las Corvas.

Los desniveles entre ambas provincias, empiezan a ser considerables y las vistas son increíbles y espectaculares. Seguimos en dirección sur hacia el Pico de la Miel, cumbre que al regreso, por ir adelantados y mientras esperaban al resto del grupo, alcanzarían solamente nuestro amigo Ángel, recién llegado de los Himalayas y Pepe, nuestro amigo leonés, sobrados ambos de ganas y energías. 

Nos desviamos un poco a la izquierda para buscar la Canal del Embudo, de pendientes cortas pero importantes que nos conduce a una zona de pastizal que atravesamos en dirección sur para buscar otro paso que nos permite bajar a la zona llamada Torcaverosa, por encima del valle glaciar del Bernacho que desde aquí divisamos a vista de pájaro.

Por Torcaverosa descendemos sin perder mucha altura, pues nuestro objetivo es el Collado de La Piluca 1421 metros, desde donde giramos hacia el suroeste para alcanzar el Collado de La Pirulera 1517 metros, y realizar una primera parada para hidratarnos y avituallarnos convenientemente. Fue entonces, cuando echamos de menos mi añorada y lamentablemente fallecida bota de vino, después de haber prestado un gran y reconocido servicio a todo el grupo a lo largo del tiempo. D.E.P. Realmente, aprovechamos la parada, para disfrutar del increíble paisaje que teníamos a nuestros pies. Inmediatamente retomamos la marcha por la escasez del tiempo disponible para realizarla, pues el resto de compañeros del GMSMA, nos esperaba a las 15,00 horas en el restaurante Cueva Kaite, para comer todos juntos.

Una arista nos marca el camino en una fuerte pendiente que nos eleva hasta la Cima Blanca 1696 metros, desde donde ya podemos contemplar el emblemático Castro Valnera, objetivo de nuestra marcha. El ya agradable y descansado paseo por las crestas para alcanzarlo, nos permitía disfrutar de las increíbles vistas que tenemos a ambos lados. A nuestra izquierda la sorprendente provincia de Burgos y a nuestra derecha la verde y hermosa Cantabria, sembrada de verdes y bucólicos pastos y cabañas de pasiegos. No se puede estar mas cerca del cielo. Las vistas son realmente increíbles, mas aún, por los innumerables neveros que en zonas de umbría, se resistían a ser consumidos por el sol. No encuentro palabras apropiadas para describir la belleza del lugar.

Una vez coronada la cima y desplegada la bandera del GMSMA, realizamos las fotos de rigor, que constatan la consecución de nuestro objetivo y sin mas perdida de tiempo iniciamos el rápido descenso, volviendo sobre nuestros pasos, para reunirnos con el resto del grupo.

Aprovecho esta crónica, para agradecer una vez mas a los anfitriones el cariño y desvelo que han mostrado hacia todos nosotros y solemnemente prometo que volveré a esta increíble y sorprendente comarca de Las Merindades. Gracias, amigos.

La agencia Madi, ha decidido otorgar 5 sicarias a esta preciosa ruta.
José Luis Fernández

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